Shoshin tiene varios sentidos relacionados entre sí: puede referirse a la intención o actitud inicial con la que comenzamos algo, a estar todavía aprendiendo y, dentro del budismo, al comienzo de la búsqueda espiritual. En el Zen se popularizó como la idea de mantener una “mente de principiante”: aproximarse a las cosas con apertura, curiosidad y menos ideas preconcebidas, incluso cuando ya tenemos experiencia.
Me encanta porque cuanto más sabemos de algo, más fácil es empezar a creer que ya lo sabemos todo. Y es justo ahí cuando acabamos metiendo la pata por exceso de confianza, donde nuestro conocimiento previo se convierte en un lastre en lugar de un beneficio.
De vez en cuando conviene vaciar un poco la mochila de certezas y volver a preguntar, observar y escuchar.
Porque ser experto debería significar saber mucho, no dejar de aprender.
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