Omoiyari habla de consideración, atención y comprensión hacia los demás. Una de las definiciones más claras lo explica como pensar desde los sentimientos de la otra persona; es decir, intentar mirar la situación también desde su lado.
Y esto, llevado a la vida cotidiana, me parece enorme.
No consiste únicamente en ser educado o amable. A veces es callarte antes de responder, darte cuenta de que alguien no está bien, escuchar sin intentar solucionar nada o preguntarte cómo puede recibir el otro aquello que vas a decir.
Practicar Omoiyari es recordar algo que olvidamos demasiado: tú conoces tus circunstancias, pero probablemente no conoces todas las de quien tienes enfrente.
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