Memento Mori
Recuerda que vas a morir[cite: 135]. Suena crudo, pero es la herramienta definitiva para dejar de posponer tu vida[cite: 135]. Y no, no te estoy invitando a que te deprimas ni a que te vuelvas un cenizo, sino a que despiertes de una vez por todas.
Vivimos con la absoluta arrogancia de pensar que el tiempo es infinito. Nos pasamos los días posponiendo conversaciones difíciles, proyectos que nos importan o simplemente el hecho de disfrutar un rato en paz, bajo la excusa barata de "ya lo haré mañana". Séneca lo dejó escrito hace más de dos mil años: no es que tengamos poco tiempo, es que perdemos muchísimo. Tener presente que vas a morir es el mejor truco para dejar de perder el tiempo[cite: 101].
Ocultar la muerte nos hace débiles
Nuestra sociedad ha convertido la muerte en un tema prohibido. La escondemos, miramos hacia otro lado y vivimos en una especie de burbuja donde parece que todos vamos a llegar a los cien años intactos y sin un rasguño. Los estoicos hacían exactamente lo contrario. Ponían la muerte encima de la mesa, la miraban a los ojos y la usaban como motor.
Marco Aurelio se recordaba a sí mismo constantemente que podía dejar la vida en ese mismo instante. Al hacerlo, no se estaba fustigando. Estaba calibrando su brújula. Estaba recordándose a sí mismo que cada acción, cada palabra y cada pensamiento debían ser los de alguien que sabe que su reloj está en cuenta atrás y no tiene margen para idioteces.
La mejor gestión del tiempo
El Memento Mori es, con diferencia, la mejor herramienta de gestión del tiempo que vas a encontrar en tu vida[cite: 63, 90]. Olvídate de aplicaciones, agendas o métodos Pomodoro. Cuando de verdad asimilas que tu tiempo es limitado, tu cerebro hace una limpieza automática de toda la basura que te rodea.
¿Vas a perder dos horas de tu vida enfadado porque alguien te ha pitado en el tráfico si sabes que te queda poco tiempo? ¿Vas a seguir aguantando amistades tóxicas y relaciones de mentira solo por cumplir con el contrato social? Evidentemente no. La muerte actúa como el filtro más implacable contra las tonterías y las cosas que no dependen de ti.
Cómo aplicarlo sin amargarte
No se trata de vivir con miedo, sino de vivir con urgencia. La próxima vez que te sorprendas a ti mismo bloqueado por el miedo al "qué dirán", o perdiendo la tarde entera haciendo algo que odias por puro compromiso, haz una pausa. Recuerda tu propia mortalidad.
Pregúntate: si mi tiempo se acabara pronto, ¿estaría haciendo esto? Esa simple pregunta te devuelve el control de manera inmediata. Te arranca de golpe la máscara y te obliga a vivir de forma auténtica, centrándote solo en lo que realmente aporta valor a tu vida.
Ahora que has aprendido a usar tu propio reloj de arena como motivación, necesitas dominar tu mente para no descarrilar ante el primer contratiempo. En el próximo artículo abordaremos "La disciplina del asentimiento": cómo entrenar tu mente para no reaccionar en automático y frenar el primer impulso de rabia antes de que decida por ti[cite: 136].
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