Lactancia materna y cáncer de mama: ¿amamantar protege realmente? 🤱🎗️
Lactancia materna y cáncer de mama: ¿amamantar protege realmente? 🤱🎗️
Hay una consecuencia de la lactancia de la que se habla bastante menos que de sus efectos sobre el bebé:
amamantar también parece reducir el riesgo de cáncer de mama de la madre.
No muchísimo.
No lo elimina.
Y desde luego no convierte la lactancia en una vacuna contra el cáncer.
Pero el efecto existe.
🤱 ¿Qué ocurre cuando una mujer da el pecho?
Durante la lactancia cambia por completo el funcionamiento hormonal del organismo.
Una de las consecuencias habituales es que la ovulación y la menstruación pueden tardar más tiempo en regresar.
Eso significa, durante ese periodo, menos ciclos menstruales y una menor exposición acumulada a determinadas hormonas como los estrógenos.
¿Y por qué importa?
Porque los estrógenos estimulan el crecimiento de las células mamarias y muchos cánceres de mama son precisamente sensibles a estas hormonas.
Pero hay algo todavía más interesante.
🧬 La propia mama cambia durante el embarazo y la lactancia.
Sus células se especializan para fabricar leche.
Y cuando termina la lactancia, el tejido mamario pasa por una especie de gran remodelación para regresar a su estado anterior.
Durante ese proceso se eliminan y reemplazan muchas células.
Una de las hipótesis es que esto puede ayudar a retirar células que hayan acumulado determinados daños en su ADN.
Dicho de forma muy simplificada:
la mama pasa por una especie de reforma integral.
📉 ¿Cuánto disminuye realmente el riesgo?
Aquí merece la pena poner números para no vender humo.
Uno de los grandes análisis epidemiológicos, que reunió datos de 47 estudios realizados en 30 países, encontró aproximadamente una reducción del 4,3 % del riesgo relativo de cáncer de mama por cada 12 meses acumulados de lactancia.
¿“12 meses acumulados”?
Exactamente.
No tienen que corresponder necesariamente a un solo hijo.
Por ejemplo:
👶 6 meses con un hijo
+
👶 6 meses con otro
12 meses acumulados de lactancia
Y recuerda otra vez:
4,3 % de reducción relativa NO significa restar 4,3 puntos porcentuales a tu riesgo personal.
Es un efecto poblacional bastante más modesto.
🚨 Y ahora viene probablemente lo más importante de este short:
Esto NO debería utilizarse jamás para culpabilizar a una mujer que no amamanta.
Hay mujeres que no pueden.
Otras tienen dificultades enormes.
Otras necesitan medicación incompatible.
Otras simplemente deciden no hacerlo.
Y ninguna debería escuchar:
“Pues deberías haber dado el pecho para evitar el cáncer.”
Eso sería científicamente absurdo y humanamente bastante miserable.
El cáncer de mama depende de muchísimas variables: edad, genética, hormonas, alcohol, peso corporal, actividad física y una buena dosis de biología que no podemos controlar.
La lactancia es solo una pieza pequeña del puzle.
👉 Quédate con esto:
Amamantar, cuando es posible y se desea hacerlo, tiene múltiples beneficios.
Y uno de ellos parece ser una modesta reducción del riesgo de cáncer de mama de la madre.
Pero protección no significa inmunidad.
Puedes haber amamantado durante años y desarrollar cáncer.
Y puedes no haber amamantado nunca y no desarrollarlo jamás.
En prevención del cáncer casi nunca existen escudos.
Lo que existen son pequeñas formas de inclinar las probabilidades a nuestro favor.
Te dejo a continuación unos links para que investigues por tu cuenta más sobre este tema si te apetece:
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