Ejercicio: uno de los “medicamentos” preventivos más baratos que existen 🏃♀️🎗️
Ejercicio: uno de los “medicamentos” preventivos más baratos que existen 🏃♀️🎗️
Si existiera una pastilla que ayudara a reducir el riesgo de cáncer de mama, protegiera el corazón, fortaleciera los huesos, mejorara el estado de ánimo y además ayudara a controlar el peso...
probablemente la venderían carísima.
Pues tenemos algo parecido.
Se llama actividad física.
Y no, no hace falta apuntarse a CrossFit, correr una maratón ni convertirse en esa persona que sube al Instagram el reloj deportivo a las 6:03 de la mañana.
🚶♀️ Caminar rápido también cuenta.
La evidencia es bastante consistente: las mujeres físicamente activas presentan un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama que las más sedentarias.
En grandes estudios, las mujeres con mayores niveles de actividad han mostrado aproximadamente un 12–21 % menos de riesgo que las menos activas.
Pero cuidado con interpretar esto como una receta matemática:
❌ “Hago ejercicio = tengo un 20 % menos de posibilidades”.
No funciona exactamente así.
Son datos obtenidos comparando grandes grupos de personas. Tu riesgo individual depende además de edad, genética, hormonas, alcohol, peso corporal y muchos otros factores.
¿Y qué demonios hace el ejercicio dentro del cuerpo para ayudar?
No existe un único mecanismo mágico.
Parece actuar por varias vías:
♀️ Puede influir en los niveles hormonales, incluidos los estrógenos, especialmente relevantes en muchos cánceres de mama.
🍬 Mejora la regulación de la insulina y otros factores relacionados con el crecimiento celular.
🔥 Puede reducir determinados estados de inflamación crónica.
🛡️ Influye sobre el funcionamiento del sistema inmunitario.
⚖️ Y además ayuda a evitar el exceso de grasa corporal, algo especialmente importante después de la menopausia.
Es decir, mientras tú simplemente estás caminando, pedaleando o bailando...
por dentro están pasando bastantes más cosas de las que parece.
🏃♀️ ¿Cuánto habría que moverse?
Como referencia general, la OMS recomienda a los adultos aproximadamente:
👉 150–300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada
o
👉 75–150 minutos de actividad vigorosa
o una combinación equivalente.
Además, conviene incorporar ejercicios de fuerza al menos dos días por semana.
¿Te parece muchísimo?
Divide 150 minutos entre siete días.
Son poco más de 20 minutos diarios.
Y tampoco tienen que salir todos de una sesión formal de gimnasio.
Caminar rápido, ir en bicicleta, subir escaleras, bailar, hacer senderismo...
Moverse cuenta.
Y hay otra idea importante:
No pienses únicamente en “hacer deporte”.
Piensa también en sentarte menos y moverte más durante el día.
Porque puedes entrenar una hora y después pasar otras diez completamente pegado a una silla.
👉 Quédate con esto:
El ejercicio no es una vacuna contra el cáncer.
Puedes ser tremendamente activa y desarrollar cáncer de mama.
Pero entre las cosas que sí podemos modificar, mantenernos físicamente activos es una de las decisiones con mejor evidencia científica para colocar las probabilidades un poco más de nuestro lado.
Y tiene una ventaja difícil de superar:
No necesita receta.
No viene en una caja.
Y caminar sigue siendo gratis.
Te dejo a continuación unos links para que investigues por tu cuenta más sobre este tema si te apetece:
- Physical Activity and Cancer - National Cancer Institute
- Exercise and Cancer - World Cancer Research Fund
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